Por qué me apasiona poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas

Por Jean-Ann Ndow, Gerente de Propugnación, Asociación Mundial de las Guías Scouts

Jean-Ann NdowLas niñas y las mujeres son valiosas. Ahora es el momento de unirnos para que cada niña y cada mujer comprendan el valor que poseen.

Siempre he sido una defensora de los derechos de las niñas y las mujeres, aunque no siempre entendí que lo que estaba haciendo se consideraría propugnación.

Mientras crecía, a menudo se burlaban de mí por ser tan apasionada sobre ciertos temas y me decían que debería ser abogada. Simplemente sentía un profundo sentimiento de tristeza e indignación porque, desde muy pequeña, comprendía claramente que era una injusticia y me sentía obligada a pronunciarme. 

Crecí en Gambia en un hogar de líderes. Mi abuelo era presidente de la iglesia metodista y director de una escuela; mi abuela era maestra y líder de muchos grupos de mujeres, incluida una unidad de Guías. Mi otra abuela era la primera mujer oradora de la Asamblea Nacional de Gambia. Estaba rodeada de hombres y mujeres fuertes, quienes a pesar de las dificultades elevaban sus voces y servían a su comunidad. 

Rwanda women WAGGGS

EFECTO TRANSFORMADOR

Es evidente que sus palabras influyeron en mí. Estudié leyes en la universidad y continué estudiando después de graduarme para convertirme en abogada. Mientras estaba en la escuela de derecho, participé en una misión de justicia durante el verano, organizada por una ONG pro derechos legales del Reino Unido, que trabaja con organizaciones asociadas en Kenia, Uganda y Ruanda.  Mi función era ayudar a dar asesoramiento legal, enseñar a la gente sobre sus derechos y reunirme con tomadores de decisiones para compartir lo que había escuchado. Mi función también incluía hablar en nombre de aquellos que no podían hablar por sí mismos. Nunca anticipé que el viaje tendría un efecto transformador en mi vida y que encendería mi pasión por trabajar para poner fin a la violencia contra las niñas y las mujeres.  

En Kenia, pasé tiempo escuchando a hombres y mujeres que habían sido encarcelados sin cargos en su contra, sin representación legal y sin esperanza de libertad hasta que se encontraron con nuestra ONG. Yo me sentaba entre las mujeres presas que habían dado a luz en la cárcel y estaban amamantando a sus bebés, y escuchaba las terribles historias de la violencia que habían sufrido.

Viajé al norte de Uganda, donde pasé algún tiempo en un campamento de las Naciones Unidas para personas desplazadas internamente, y escuché las historias de la gente que había huido de sus aldeas después de un ataque del Ejército de Resistencia del Señor. Durante el ataque, sus hijos fueron secuestrados para usarlos como niños soldados. Los pocos niños que estaban en el campamento, fueron los pocos que pudieron rescatar, ya que los demás fueron asesinados.

En Ruanda, escuché las historias desgarradoras y milagrosas de sobrevivientes del genocidio ruandés de 1994. Regresé al Reino Unido abrumada por los niveles escandalosos  de violencia que había escuchado y el sufrimiento que había dejado atrás. Me sentía obligada a actuar pero no tenía idea de cómo podría producir un impacto.

Empecé a trabajar como voluntaria en organizaciones donde podía hacer pequeñas contribuciones apoyando campañas y programas, mientras continuaba con mi carrera. Mi trabajo se centraba en el derecho penal y la inmigración, donde escucharía las historias de niñas y mujeres refugiadas que buscaban asilo. Ellas habían huido de la violencia física, sexual y emocional, y habían sido víctimas de trata. En el Reino Unido, trabajé en casos de violación donde las niñas y las mujeres se sentaban en los tribunales detrás de pantallas en una sala repleta de extraños, y se les pedía que probaran que habían sido violadas. Mi indignación y mi pasión por hacer algo crecían con cada una de estas experiencias,


Jean-Ann Ndow - CSW Richard Castillo

MOVIMIENTO DINÁMICO

Eventualmente, mi trayectoria profesional me condujo a la Asociación Mundial de las Guías Scouts, donde soy Gerente de Propugnación. Descubrí que las Guías habían estado muy presentes durante mi infancia en Gambia, y en realidad era un movimiento dinámico de 10 millones de niñas y mujeres jóvenes de todo el mundo, que alzaban la voz para luchar contra la desigualdad y la injusticia, dedicando sus vidas a servir a los demás y sus comunidades. 

Ahora soy responsable de la campaña global Alto a la Violencia de la AMGS. La campaña está dirigida por Guías y Guías Scouts que crean conciencia sobre la violencia en sus comunidades, crean espacios seguros donde las niñas pueden compartir sus experiencias y ser escuchadas, y algo muy importante, imparten el currículo ‘Voces contra la Violencia’ que está diseñado para abordar las causas que originan la violencia contra las niñas y las jóvenes.

A través de esta campaña, he visto el impacto positivo que puede tener la educación para determinar la realidad del día a día de las niñas, y los cambios que son posibles en las familias, las comunidades y los gobiernos. Tomemos el ejemplo de las Guías de Malta. Ellas tuvieron que presionar a su gobierno para prohibir la MGF en Malta, llevaron a cabo campañas y obligaron al gobierno a cambiar las leyes relacionadas con la violencia doméstica, y ahora están trabajando con la policía en el desarrollo de procedimientos para manejar los reportes de violencia presentados por las niñas.

Nunca ha habido mayor pasión e impulso para poner fin a la violencia como ahora. Es momento de unirnos, hablar y participar en todos los niveles, desde nuestros hogares hasta nuestras comunidades. Debemos asegurarnos de que nuestras voces determinen las políticas. Debemos asegurarnos de tener un asiento en la mesa. Y, como niñas y mujeres, debemos colocarnos en posiciones donde seamos las tomadoras de decisiones para poder crear el mundo que queremos para todas y cada una de las niñas.

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