'Cómo me ayudó el Guidismo a superar el trauma del genocidio ruandés'

Pascaline Umulisa, 29, Guía & Gerente de Programa del Proyecto 12+ en Ruanda

Pascaline Umulisa

“Confío en la voz pequeña y tranquila que dice, ‘Esto podría funcionar y lo probaré.”

“Esta frase de la autora Diane Mariechild me motiva a atreverme y no temer al fracaso. Este espíritu me fue inculcado a través del Guidismo, un movimiento que ha formado mi carácter y me ha dado el sentido de la vida – una segunda familia.

Nací y crecí en Ruanda en una familia de cuatro hijos. Fuimos una familia feliz hasta 1994, cuando el genocidio nos destrozó. Mi padre, dos hermanos y otros miembros de la familia fueron asesinados. Afortunadamente mi hermana, mi madre y yo sobrevivimos. Después de la tragedia, la vida no fue fácil. Mi madre ganaba menos de $20 al mes, ella cuidaba de nosotras, al igual que de sus hermanos y primos.

A pesar de todo, mi madre se aseguraba de cuidar de todos nosotros – nunca nos faltó amor y afecto.

La educación era una prioridad. ¡Si yo no iba a la escuela, mi madre decía que tendría que ocuparme de ella el resto de mi vida!

¡Realmente respeto a mi madre y la manera en que defiende los derechos de las niñas y las mujeres! Ella fue miembro activo de diferentes grupos que luchan por los derechos humanos, especialmente apoyando a las viudas y los huérfanos del genocidio. Ella me inspiró a hacer lo mismo.

Me uní a las Guías cuando iba a la escuela preparatoria. Después se convirtieron en mi segunda familia. El Guidismo me permitió cruzar todos los límites y me ayudó a convertirme en una mujer joven que sabe lo que quiere ser y hacer en el futuro.

Posteriormente ofrecí voluntariado como consultora de comunicaciones con las Guías de Ruanda, lo que me llevó a ocupar un puesto en el consejo nacional, un cargo desafiante y a la vez satisfactorio.

En 2008, asistí al Seminario Juliette Low en Guiza, una oportunidad que alimentó mi curiosidad y mi espíritu para seguir llevando la luz del Guidismo. Después del seminario, estaba decidida a ir a casa e involucrar a más mujeres jóvenes a nivel nacional, llevando innovación y creatividad.

Pascaline Umulisa and her team

Junto con mis amigas del Guidismo, iniciamos el Comité Nacional de la Juventud. A pesar de ser tan jóvenes (olvidé mencionar que ninguna de nosotras hablaba inglés con fluidez), muchas puertas se abrieron para nosotras y para la organización – y tuvimos éxitos tanto a nivel nacional e internacional.

Para mí, Ruanda es uno de los mejores lugares para ser una niña. Soy testigo de esto todos los días. Soy afortunada de nunca haber sido discriminada o intimidada por ser una niña. Sin embargo, las niñas siguen siendo frenadas por las normas sociales. Nosotras enfrentamos barreras y no podemos alcanzar nuestro máximo potencial. Todavía hay brechas de género en educación, salud, seguridad y finanzas. Somos intimidadas frecuentemente en los medios sociales. Esto es injusto y lamentable. No puedo comprometerme a cambiar el mundo entero, pero como una Guía, soy consciente de que mi voz cuenta. Sé que puedo contribuir a algo, por pequeño que sea.  

Esta es la razón por la que recientemente acepté el cargo de Gerente de Programa del Programa 12+ de las Guías de Ruanda, que cuenta con el apoyo del Consorcio de Caritas y la Iniciativa Don Bosco. El Programa 12+ es un programa de 10 meses de mentoría y espacio seguro que ayuda a las niñas a convertirse en tomadoras de decisiones informadas. A través del programa, las niñas participan en divertidas actividades de aprendizaje y trabajan a través de un currículo que cubre una variedad de temas como amistad, salud sexual y reproductiva, violencia basada en el género, educación y conocimientos financieros.   

He estado haciendo el trabajo sólo unos cuantos meses, pero ya me encanta. Me conecta con las niñas, ellas cambian mi vida y yo contribuyo a su crecimiento.

El Guidismo me ha enseñado mucho sobre la vida. Me ha ayudado a adaptarme a nuevos entornos, ha abierto muchas puertas para mi desarrollo personal y, lo más importante, me ha alentado a honrar mi existencia como una ciudadana global.

Hoy no estaría donde estoy si no fuera una Guía. La gente solía preguntarme qué ganaba al estar activa en un movimiento que no paga. Bueno, cuando yo era voluntaria no ganaba dinero, pero gané conocimientos y habilidades que la escuela nunca me ofreció, además hice amistades para toda la vida. Ahora tenga amigas casi en todos los países.

Estoy emocionada de ver lo que viene después, ya que sé que aún no he alcanzado mi máximo potencial. Quiero inspirar a otras pequeñas, así que el movimiento sigue en marcha.

¡Mi objetivo es llevar el Guidismo de Ruanda al siguiente nivel y lo voy a lograr! 

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